Mi historia, mi camino, no es solo mío.
Es una historia que comparto con todos los padres que sienten que, de alguna manera, no están a la altura de lo que sus hijos necesitan

Pero te aseguro que hay una salida, una manera de reconectar, de avanzar, de sanar.
Y estoy acá para mostrarte cómo hacerlo.
Mi nombre es Patricio T. Resoagli Dessein.
No soy terapeuta, ni psicólogo, ni médico, ni maestro.
Soy una persona que ha vivido y aprendido de las experiencias, con capacitaciones en Harvard y la Universidad de Columbia, y años en el mundo de los medios en Argentina. Lo que realmente me formó fue la vida misma. Al igual que vos, he sentido las incertidumbres, los miedos y las dudas que vienen con la separación y la reconfiguración familiar.
Fui un niño en una familia que se rompió, y más tarde, un padre en una familia que intentaba recomponerse. Es en ese caos y en esos momentos de silencio, donde uno se siente más solo, que encontré la fuerza para seguir adelante. No fue fácil mirarme al espejo y no sentir vergüenza o miedo. Me llevó años aprender a amarme a mí mismo de nuevo, pero lo logré.
Crecí en una familia tradicional en Tucumán. A los 8 años, la vida me cambió de un día para otro. Sin previo aviso, me encontré en un tren hacia Buenos Aires, sin saber que ese sería el último día que vería a mi papá y a mis abuelos. Ese momento sembró en mí una pregunta que me acompañó durante toda mi vida: ¿Por qué no se me permitió compartir lo que estaba sucediendo? Esta pregunta, este sentirme excluido y desprotegido, fue lo que me impulsó a dedicar mi vida a entender y aliviar ese tipo de dolor.

Me prometí a mí mismo que no dejaría que mis hijos
vivieran ese mismo dolor, pero al principio, repetí los mismos patrones
Las experiencias de mi infancia me dejaron con muchas dudas, incertidumbres y un sentimiento de impotencia.
Me prometí a mí mismo que no dejaría que mis hijos vivieran ese mismo dolor, pero al principio, repetí los mismos patrones. No sabía otra cosa. Pero hubo un momento en que decidí que debía cambiar, que tenía que ser el padre que mis hijos necesitaban, el padre que yo nunca tuve.
Comencé a buscar respuestas en libros, con psicólogos y en cualquier lugar donde pudiera aprender. No quería que mis hijos sintieran que estaban colgando de un hilo, como yo lo hice. No quería que sintieran que sus voces no importaban, que estaban desconectados de las decisiones que afectaban sus vidas. Quería que sintieran que eran valiosos, comprendidos y amados.
A lo largo de este proceso, me di cuenta de que el fracaso no es lo opuesto al éxito.
El fracaso es parte del éxito. Lo que realmente nos aparta del éxito es no intentarlo, es la cobardía de no haber dado el paso.
"Es preguntarse qué hubiese pasado si me hubiese animado, si hubiese hecho algo diferente. Esa es la verdadera derrota, los recursos y las oportunidades que se quedan atrapados en nuestra mente por no haber intentado. Dentro del crecimiento, hay fracasos, pero esos fracasos son las piedras sobre las que construimos el éxito.
Este proceso de aprendizaje y transformación no solo me cambió a mí, sino que también me llevó a querer ayudar a otros padres a no quedarse con esa pregunta de qué hubiese pasado si...
Fundé un programa y una plataforma para compartir lo que había aprendido,
para que otros padres no tuvieran que pasar por las mismas
dificultades que yo enfrenté.
Mi objetivo es ofrecer a otros padres las herramientas para mejorar sus relaciones familiares, para que sus hijos crezcan sintiéndose valorados, comprendidos y seguros.
El resultado de este viaje ha sido profundamente transformador. Hoy, mis hijos y yo disfrutamos de una relación sólida, construida sobre el amor, el respeto y la confianza. Pero más allá de mi propia familia, mi mayor satisfacción ha sido ver cómo otros padres, al aplicar lo que han aprendido en mi programa, han logrado lo mismo con sus hijos.
Sé que muchos padres sienten que están estancados, que no avanzan, que a veces no saben cómo escapar de los patrones que repiten sin querer.
Entiendo la sensación de haber descuidado algo fundamental en la crianza de nuestros hijos, y el temor de que sea demasiado tarde para cambiar. Pero quiero decirte que nunca es tarde, que siempre hay una oportunidad para transformar la relación con tus hijos y construir algo profundamente bello.


Pero quiero decirte que nunca es tarde,
que siempre hay una oportunidad para transformar
la relación con tus hijos y construir algo profundamente bello.
Lo que me motiva cada día es saber que puedo ayudar a otros padres
Lo que me motiva cada día es saber que puedo ayudar a otros padres a superar esas mismas barreras.
dejar atrás la culpa y a crear una conexión más profunda con sus hijos.
Quiero que sepas que no estás sola/o en esto.
. Estoy acá para acompañarte, para ofrecerte las herramientas que te permitirán no solo ser el padre o la madre que siempre quisiste ser, sino también ayudar a que tus hijos crezcan sabiendo que son amados, comprendidos y valorados.
Mi historia, mi camino, no es solo mío.
Es una historia que comparto con todos los padres que sienten que,
de alguna manera,
no están a la altura
de lo que sus hijos necesitan.
Pero te aseguro que hay una salida, una manera de reconectar,
de avanzar,
de sanar.
Y estoy acá para mostrarte cómo hacerlo.